Absoluta y Relativa

En su caminar demuestra su apuro
por escapar de las antípodas de su instinto
pocas veces ha de asomar fuera de su muro
aunque se trate de un reflejo extinto

Ambigua como ninguna, relativa como el tiempo
deja librada al viento la suerte de su andar
con más caras que la luna, frívola con sus sueños
espera en otros , otro despertar

Y acá es que yo me encuentro escribiendo sin mesura
sabiendo que camino lento, es que nada me apresura
como las hojas son del viento, como poeta con sus musas
sin ocultar lo que pienso, hago de eso mi fortuna

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Soltando amarras/amarás

Esta vez la modalidad de posteo es otra, les propongo una serie de postales, dejando que las mismas narren mi viaje a Wellington en velero.

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Con la luna como testigo caminando por la mas “platense” de las avenidas de Christchurch (rambla y arboleda) me encontré con este simpático cartel.

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Ya en el muelle de Sumner Bay (Christchurch) esperando por zarpar

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Cumplida mi tarea como tripulación (amarres y cocina)

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La marea bajaba, al amanecer con marea alta estaríamos saliendo hacia la isla norte

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Dejando atrás la bahia

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Esta foto presagiaba lo borroso que se iba a poner en alta mar

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Navegando con una sola vela, aun estábamos muy cerca de la costa como para desplegar la segunda.

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Desde mi camarote podía observar por debajo del mar

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A toda marcha

A medio camino nos cruzamos con una manada de mas 20 delfines Hector (Cephalorhynchus hectori). Esta foto no es mía, lamentablemente cuando ellos se acercaron yo estaba asegurado en la cubierta del velero y mi cámara bien lejos, dentro del camarote.

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Ya entrando al estrecho entre las dos islas la navegación se volvió amena y disfrutable

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Amarrando en Welli

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De pasada pr el Saint George Hotel, lugar donde se hospedaron los Beatles cuando visitaron Nueva Zelanda

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Interesante producto para importar a Argentina, no me refiero a la miel, sino a los nomencladores digitales para actualizar precios al ritmo de la inflación.

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Vista de la capital de Nueva Zelanda, desde el jardín botánico

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En el muelle, recorriendo los novedosos diseños urbanos

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Siempre de noche, las grandes ciudades nos ofrecen una mirada completamente distinta

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Mobiliario urbano que se adapta entre lo tradicional del muelle mas antiguo de la ciudad.

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No se asusten, siempre hay escaleras para volver a levantarse

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Podría decirles que me saque una foto justo antes de ser “abducido por una nave espacial”, pero no, se trata de un pasillo en forma de jaula por el que pasan las olas, y los transeúntes deben esperar el momento correcto para pasar sin mojarse. Quizás con esto se entienda mas mi sensación de “ludico” en todo el mobiliario urbano del muelle.

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En Wellington me hospedé junto a una amiga chilena, quien estaba a cargo de cuidar una casa de un kiwi. Su extensa biblioteca, el estilo de la casa y su huerta me hizo cambiar un poco el pre-concepto de los ciudadanos locales.

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Increible, pero este es el ritmo en la capital

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Limpio y ordenado, una constante de NZ

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Pareciera que todo esta rotulado por estos lados…

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Sin miedo a nada, entrando a un centro de exposiciones.

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Dinámica e interacción presentes en el relato del centro de exposiciones

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Parecía un extraterrestre, aunque creo que era un calamar gigante en formol, habría que preguntarle a Ramiro.

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En esta replica de las embarcaciones Maories se proyectaba un video en holograma muy interesante.

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Ultimo atardecer en Wellington y vuelta en avión a Christchurch.

Entre las tantas contradicciones que te propone el tiempo  muchas veces me dejo llevar por saber si estoy acá o allá,  si amarro o desato, si fueron días o si fueron años. Hoy se que es en vano la búsqueda de respuestas a interrogantes anacrónicos.

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Inviernos Eternos

Desesperados se buscan en otras almas
Entregan por ella su cuerpo entero
Sin importar que para poder hacerlo
Deben tener que callar primero

Silencio que voces apagan
Silencio que sana heridas
Silencio que pensamiento otorga
Silencio que pasado esquiva

Y en los vaivenes de los días
En los que los interrogantes aparecen
La soledad es la primera enemiga
Mientras todo, todo se desvanece.

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No muerdas la mano que te da de comer

Luego de participar del frenesí consumista de descuentos del día después de navidad (boxing day) decidí partir a recorrer el norte de la isla sur. A un buen precio conseguí una nikon D5100 con dos lentes, cámara suficiente como para poder empezar a aprender  de fotografía. Ojala pueda servirme para mostrarles, junto con lo que escribo,  las cosas que voy viviendo.

Partí nomas en el auto con rumbo noroeste. En la primera parada apareció una formación rocosa llamada “castle rocks”. Me hizo acordar, salvando las diferencias, a Sacsayhuaman. La diferencia sustancial es sin duda las personas con las que visité el valle sagrado de los Incas.

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Castle rocks

A medida que uno avanza por las rutas neozelandesas nota lo rápido que cambian los paisajes, a veces da la sensación de “país comprimido”.

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La primera parada fue Arthur Pass, algo así como el punto medio de la cordillera. Casi todos los pueblos ruteros terminan siendo asentamientos muy pequeños, a decir verdad la palabra pueblo le queda grande. En este lugar me topé  con el turístico tren transalpino.

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Así como sucede con el transito, existe muchísimo cuidado con la naturaleza. Por esa zona de la cordillera habita el Kea, aves mas que curiosas, que se las ingenian para entretener en grupo a la gente mientras le roban la comida. Son varias las anécdotas que se escuchan sobre como rompen carpas, bolsos y hasta incluso neumáticos.

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Kea

Llegué a Greymouth y tomé rumbo norte. El paisaje urbano se repetía pueblo a pueblo. Lugares pintorescos, pero despoblados. Según pude saber, a fines del siglo XIX hubo un “fiebre del oro” en la isla sur, lo que derivó en repentinos pueblos que alojaron a los mineros.

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Rio Punakaiki

La siguiente parada fue Punakaiki. En esta pequeña playa desembocada un rio que se formaba entre dos montañas. Una tarde me dejé llevar por los senderos de un camino y llegué a un bosque tropical que no dejó de sorprenderme paso tras paso.

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Mierda que es difícil poner en mis palabras el ambiente en el que estaba inmerso; el sol ya estaba cayendo, y  por los senderos me encontraba solo. Acá tienen la costumbre de cenar y acostarse aun con la luz del día. Me detuve a contemplar la soledad que me proponía el paisaje, cuando pude percibir sonidos detrás de la vegetación. Cautelosamente, cámara en mano, me fui acercando a unas palmeras. El sonido persistía, mis sentidos estaban alerta. Espere unos veinte minutos, inmóvil.

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Una foto de un Apterix (también conocido como “kiwi”) era la foto ideal para el estreno de mi cámara. La espera rendía sus frutos, el ave apareció, luego de hacer vaya saber uno que. Gatillé en modo manual, con toda mi inexperiencia a cuestas. Lo había logrado.

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Al día siguiente, no conforme con el resultado de mis fotos, volví al lugar indicado. En el camino me crucé con unos chivitos salvajes, y hasta una rana un tanto paranoica:

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Esta vez fui mas preciso con las fotografías, aunque las mismas develaron que no era un Kiwi, sino un Weka.

Weka (Gallirallus australis)

Weka (Gallirallus australis)

Rumbo norte, luego de pasar por paisajes montañosos y ciudades portuarias como Nelson, llegue a Motueka. En este pueblito se da comienzo al recorrido por el parque nacional Abel Tasman, el cual se encuentra en el noroeste de la isla sur.

Comenzando la travesía

Comenzando la travesía

Mochila al hombro, pasé a registrar mi ingreso y a reservar espacio para mis próximas 5 noches dentro del parque. “Fully booked” se limitaron a contestarme, negándome y advirtiéndome sobre entrar sin una reserva. Había esperado este momento mucho tiempo, tenia en mis espaldas hasta el alimento para los días siguientes, no podía rendirme. Asi fue que junto a Rodrigo y Guadalupe, otros dos argentinos que como yo están trabajando en Nueva Zelanda, iniciamos el trayecto.

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Luego de una caminata de 5 horas, optamos para en un sitio de camping pequeño, deduciendo que habría menos controles.

El agua estaba helada, no me metí ni una sola vez

El agua estaba helada, no me metí ni una sola vez

Al llegar al lugar vimos q no había mas de 3 carpas por camping, y que todos los otros acampantes se acostaban aun con sol, alrededor de las siete-ocho. Esto nos daba el indicio que los guarda parques ya habrían pasado. Y así fue que utilizamos esa premisa todas las noches.

En la playa de Watering cove

En la playa de Watering cove

La aventura fue doble, no solo teníamos que tener en cuanta el razonamiento de agua y comida, las bajas y altas de las mareas para poder continuar, sino que también debíamos eludir los controles.

Las mareas te marcaban el ritmo del dia, esta foto por ejemplo fue sacada cerca de las 4 pm

Las mareas te marcaban el ritmo del dia, esta foto por ejemplo fue sacada cerca de las 4 pm

Media hora después...

Media hora después…

La marea había empezado a subir, así que hubo que apurar el paso

La marea había empezado a subir, así que hubo que apurar el paso

Descansando en unas piletas que se formaban en una cascada

Descansando en unas piletas que se formaban en una cascada

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Estuvo muy divertido meterme para la foto, pero salí rápido al ver pasar una raya

Estuvo muy divertido meterme para la foto, pero salí rápido al ver pasar una raya

Sin dudas fue un fin de año particular, no solo por estar lejos, sino también por decidir pasar la ultima noche dentro de un parque nacional, de ese momento se desprende esta foto:

Aunque no lo parezca, eso es La Luna iluminando la llegada de mi año nuevo.

Aunque no lo parezca, eso es La Luna iluminando la llegada de mi año nuevo.

Luego de las vacaciones llego el tiempo de reacomodarse. Recambio positivo de gente en la casa “hostel”. De apoco aparecen personas en las que a veces te encontras en la misma frecuencia.  Con los días fueron llegando algunas comodidades impensadas, como un plasma de 50” y una Xbox.421003_492311560812036_254001783_n

Definitivamente mis vacaciones estaban marcando un antes y un después en mi viaje. Llegando a los seis meses de haber dejado mi ciudad, con la soledad como compañera, disfrutando el viaje, pero también añorando viajar, mover y seguir soñando. En medio de todas las decisiones asistí a una prueba en un club de la ciudad donde vivo, el Christchurch United A.F.C. Después de 3 semanas me comunicaron que quedaba para entrenar con la primera división. Era sin dudas un lindo paso. El equipo de los camboyanos ya me había frustrado. Nivel muy bajo, donde pocas veces mis compañeros me devolvían una pelota a los pies.

Last Club: "C.R.I.S.F.A."

Last Club: “C.R.I.S.F.A.”

A la semana llegó el primer amistoso. El técnico se resistió en ponerme en mi posición natural, defensor derecho. Utilizó un esquema 4-1-2-3 donde jugué como punta derecha, marcando un gol y una asistencia. Hubiese sido perfecto a no ser que la camiseta alternativa del equipo es roja y blanca a bastones, y encima el escudo del club tiene un chivo cornudo (The Rams = Los Carneros). El campeonato se inicia dentro de dos meses y dura hasta mediados de septiembre.

Chch AFC

Chch AFC

La otra gran novedad fue recibir la de recibir una oferta de trabajo. Antes de trabajar en J Powertool Service había conversado con otro taller llamado Powertool People Service. Este otro taller había sido el primero en Christchurch y mi jefe había trabajado 5 años con ellos, para después abrir la competencia, llevándose consigo un empleado y unos cuantos clientes. Era notable la disputa entre los dueños, había quedado en el medio de odios y rencores ajenos. La propuesta de este nuevo taller era superadora, no solo desde lo económico sino también desde la experiencia. Así fue que acepte la oferta y desde el próximo lunes voy a estar reparando maquinas y diseñando planos CAD-CAM, generalmente para piezas de carteleria, operando una maquina C.N.C.  Sumar un poco de experiencia en algo íntimamente relacionado con el diseño industrial hizo inclinar la balanza. Aunque por otro lado sentía el descuido de mi otro empleador. Las relaciones laborales terminan siendo iguales, acá o en la China. Pareciera que todo el mundo se olvida de la parte humana, pasamos a ser prácticamente una herramienta de plusvalor, y no más que eso. Hace tiempo sentía que mi trabajo y esfuerzo no estaba siendo valorado como correspondía. Luego de unos cuantas negociaciones y postergaciones de mejoras salariales, me definí por renunciar.  No solo me fui en el momento mas atareado, sino también me encargue de explicarle a mi compañero de trabajo, que era su momento para ponerse firme y pedir un reconocimiento. “No muerdas la mano que te da de comer” dicen un refrán muy conocido, que de manera resignificada aparece en mi viaje.

En este nuevo trabajo se abre la posibilidad de obtener una nueva visa de trabajo y quedarme por el tiempo que yo quiera. Es ahí donde radica la cuestión “que yo quiera”. Veremos mas adelante por donde me lleva el deseo.IMG_0494

Alguien al pasar me regalo un consejo: “guarda tu corazón” me deslizó. Pues así lo siento, mi corazón hoy esta en mi Bosque, ahí cerquita de todos los que amo.

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El viaje que vean

Si bien todavia estoy a la busca de una buena cámara, nunca faltan las buenas capturas que me comparten mis compañeros de viaje. He aqui este post a modo de recopilación de lo que fue este último tiempo por las tierras Maoríes.

Lo que quedó de un cine despues de un exagerado efecto 3D

Lo que quedó de un cine despues de un exagerado efecto 3D

"Matriz gráfica" En el jardin botánico

“Matriz gráfica” En el jardin botánico

Mientras yo deliberaba que ruta seguir, Pablo aprovechaba para sacarse una foto

Mientras yo deliberaba que ruta seguir, Pablo aprovechaba para sacarse una foto

En un barcito en el puerto de Lyttleton, siempre hay tiempo para parar las orejas

En un barcito en el puerto de Lyttleton, siempre hay tiempo para parar las orejas

En un parque por Sumner Bay

En un parque por Sumner Bay

Discutiendo quien sabe que, a la vera de un río en Okains Bay

Discutiendo quien sabe que, a la vera de un río en Okains Bay

Les aseguro que es muy divertido

Les aseguro que es muy divertido

En Akaroa me crucé con este artista de fierro que te pinta las cosas tal cual son

En Akaroa me crucé con este artista de fierro que te pinta las cosas tal cual son

Pánico y locura en ¿Christchurch?

Pánico y locura en ¿Christchurch?

El encapuchado que me acompaña en la foto anterior es Franco, de La Plata. Por medio de Couch Surfing, una amiga le dió mi contacto para que le comparta cierta información. Finalmente llegó directamente hasta nuestra casa en el Boulevard Worcester, el dia de mi cumpleaños, y ni mas ni menos que con una encomienda con fotos, cartas, libros y hasta dulce de leche. Muy linda sorpresa, por cierto.

Lo curioso fue darnos cuenta de que sin saberlo, habiamos compartido una juntada entre amigos en Antares. En realidad se acordaba de dos primos que andaban por ahi. Ese primo en cuestion era Nico Martines Naya.

Recargando sueños, camino a Kaikoura, junto al otro cumpleañero Ale Infante

Recargando sueños, camino a Kaikoura, junto al otro cumpleañero Ale Infante

Según dicen fui concebido una calurosa noche de febrero, probablemente en una carpa o una casilla rodante a la vera del mar.  Llegó mi cumpleaños en medio de este viaje, y ¿que mejor que celebrarlo con unas mini vacaciones?

Llegando a Hamner Springs

Llegando a Hamner Springs

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Con la banda, averiguando sobre el bungee jumping

Con la banda, averiguando sobre el bungee jumping

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Atardecer en Hamner Springs

Atardecer en Hamner Springs

Con el Ale, cerca de la cima

Con el Ale, cerca de la cima

Lo lindo de este viaje es no solo compartir  paisajes  y fotos con la gente, sino tambien conocer las historias que nos trajeron hasta aquí. Por suerte no todos con los que te cruzas son “nenes que papi les pagó el viaje de egresados” o  gente que se viene para acá por que “en la Argentina no se puede vivir”. El cordobes que ven en la foto arriesgó un poco mas que el resto, se vino sin visa, esperando tramitarla desde acá. Buscando hacer una vida distinta a la de su hermano mellizo, quien ya hace muchos años formó una familia. Vendió todo y se vino en busca de aventuras. Y vaya que las encontró, ya estaba a punto de volverse sin suerte, cuando finalmente se abrió un cupo y pudo aplicar a una visa laboral.

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El Lobo marino dormia mansamente

El Lobo marino dormia mansamente

Luego de que ni se inmutara ante una rafaga de koreanos sacafotos, me acosté a su lado, para sacarme una foto. Cerré mis ojos, cuando los abrí vi su gran boca viniendo hacia mi.

Luego de que ni se inmutara ante una ráfaga de koreanos sacafotos, me acosté a su lado, para sacarme una. Cerré mis ojos, cuando los abrí vi su gran boca viniendo hacia mi.

un ave comiendo al paso

un ave comiendo al paso

Pajarón entrandole al Fish and Chips

La foto bizarra: Pajarón entrandole al Fish and Chips

Si se preguntan que estaba haciendo, kes diria que me mandaron a cagar

Si se preguntan que estaba haciendo, kes diria que me mandaron a cagar

Finalmente nos mudamos a otra casa. La casa es muy cómoda y la compartimos entre mas de 10 personas, siempre hay una historia nueva por escuchar. Lo único negativo es que el barrio de noche es oscuro y por ello ya se han robado varias cosas de los autos. Antes estabamos a 1 cuadra de la Red Zone (epicentro del terremoto) ahora estamos a una cuadra de la otra Red Zone.  Y si, la prostitución, la desigualdad, la discriminación (proximamente haré un posteo sobre esto), la delincuencia, la corrupción y complicidad policial, es algo que no queda exento de estas sociedades.

Escuchando  Monsieur Periné en una de las caminatas

Escuchando Monsieur Periné en una de las caminata

Me gustaría que todos ustedes tambien tengan un blog y poder ver y leer sobre sus vidas. Me pregunto ¿como estará quedando la casa de Punta Lara? ¿o la de los tios? ¿como será Tumaco? ¿como festejaran las recibidas del Cata y de Román? ¿En que andará el comando primático? ¿estamos solos en el universo?

Me despido con este link, del programa de Todo Gimnasia, donde me mandan saludos. 😀

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Partida doble

Como dos gotas de agua llegaron a este mundo
entre ropas espejadas supieron atravesar su infancia
resguardó en su sentir profundo
todo lo que en sus palabras no quedaban

De como escaparle a la absurda comparación
de dos personas que son distintas
de como no sentir semejante presión
surgieron respuestas extintas

En su caminar pausado respetó el silencio
dejó librado su destino al tiempo
y es que no quiso verse mas reflejado
en ese exiguo y forjado espejo

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Flashback I: El párrafo aparte

Sábado a la madrugada, volvía a pie desde un boliche rumbo a mi casa. Al cruzarme con un grupo de gente, una chica me escucho hablando en español, “we are you from?”, “Argentina”, fue mi obvia respuesta, “nou hay mal que por bien nou venga” me dijo y siguió caminando.  Interesante. Podría haber dicho una cantidad infinita de frases, pero tuvo que elegir esa.  Es que en este espacio de soledad, descanso y reflexión, es inevitable no hacer un resumen de mis momentos. Seria demasiado portentoso denominar a este viaje como un paréntesis, por que en realidad, no lo es.

Saquen sus propias conclusiones

Cuantas canciones me trajeron hasta aquí, cuantos versos quedaron atrás,  cuantos momentos compartidos en buena compañía, cuantos renglones, cuantos dibujos. Cuantas situaciones ingratas también. Pero la frase optada en esa conversación fortuita terminó resumiendo todo esto, de una buena manera.

Me encanta corretear a las ovejas! jaja no piensen nada extraño!

“A los viejos y a los muchachos, los dejas buscando un cacho de confort a fin de mes”  me recita el gordo Alorsa de vez en cuando,  apoyo mi cabeza en la almohada, y juego a imaginar como estará comenzando el día por allá, en las calles que me vieron crecer.

Mas de un mes me llevó, un  debate interno sobre mostrar o no, las comodidades materiales que se viven por acá. Finalmente opté por hacerlo, sé que quienes me leen entienden que es parte de lo anecdótico de poder vivir un tiempo en una sociedad de primer mundo.

Conseguí a un buen precio un Honda Crx Delsol, año 92. Nueva Zelanda es el país con más vehículos por habitantes en el mundo. Lo curioso es que no hay mucho transito, justamente no tienen muchos autos, tienen pocos habitantes. Durante mucho tiempo se han importado autos usados provenientes de Japón, mi nuevo auto es uno de ellos.  Fiel a mi estilo de apodar las cosas, terminé bautizándolo como “the little sapo”. Rápidamente me acostumbre a manejar del otro lado, el orden en las calles te permite tomarte tu tiempo para todo.  Ya me estoy acostumbrando a esto de no estresarme por la calle, el día que vuelva a manejar por La Plata creo que voy a sentir uno de los tantos “shocks culturales” que vengo sufriendo y disfrutando. Como cuando me dirigía hambriento por una hamburguesa  y decidí entrar a un restaurante de comida vietnamita. Me senté, miré el menú, y ordené algo que ni siquiera sabia pronunciarlo. Por suerte terminaron siendo unas especies de brochette de carne. Deliciosas. Tuve suerte, lo sé.

La verdad que no, no tengo la pija mas grande por andar en un convertible (aunque no he recibido queja alguna)

y si podes hacer boludeces como esta…

O como esta… (no es tan fácil como en las películas)

Otro cambio importante se puede distinguir en lo deportivo. Actualmente estoy jugando para un equipo camboyano en un torneo de asiáticos. La semana pasada fue el primer partido, contra un equipo compuesto por coreanos, si no me equivoco. Al recibir una fuerte patada de uno de ellos, no dudé en mandarlo bien a la mierda.  Al instante, el oriental se da vuelta y me increpa diciendo, “yio sei hablar spanol” y no tardó en repetir lo que yo le había dicho “lau putia madre que tie pareo!”. Fue tan gracioso, que por un momento me hizo olvidar la patada recibida.

Cambodia Football Club

Luego del segundo partido, los camboyanos me explicaron, que ganen o pierdan, ellos festejan igual el hecho de ser un equipo. Desde la cancha nos dirigimos hacia un complejo acuático, donde el dueño del equipo  nos invitó a todos a disfrutar de un sauna, hidromasajes y de una pileta climatizada. Y como si fuera poco fuimos a un restaurant camboyano.

Llegando a Lyttleton

Hace un mes y medio me acerqué nuevamente al English Park. Sabía que ese día comenzaban los entrenamientos del Canterbury United. Al hablar con los responsables del equipo, me explicaron que la liga neocelandesa es un tanto diferente al resto del mundo. Ellos tienen torneos locales, por ciudades, entre marzo y septiembre. Luego entre noviembre y febrero se juega un torneo profesional donde equipos provinciales forman sus escuadras con los jugadores de la zona. Finalizada  esta explicación, el técnico concluyó que para poder jugar en su club, primero debería jugar en un club local, o en caso de que mi nivel fuera extraordinario, la institución podía pedir una visa especial para que yo pueda jugar. ¿Tenes ropa para entrenar hoy?, me preguntó el manager. La verdad es que en la mochila me había llevado los botines, aunque luego de una jornada de 10 horas, una fugaz merienda y un ida y vuelta en bici de 10 km mi razonamiento me llevó a darme cuenta de que no estaba en condiciones. Encaré este viaje único, cambiando la ortodoxa pregunta del ¿Por qué? Por un ¿Por qué no?  Así fue que ingresé al vestuario del estadio, allí me colocaron un cinturón para medirme el pulso y me presentaron al resto de los jugadores. La mayoría de procedencia europea, casi ningun neocelandes. Muchos de ellos habían jugado en clubes importantes de la segunda liga inglesa. Después del precalentamiento,  accedimos al césped artificial del estadio y comenzamos a jugar un partido de entrenamiento.  Ahí realmente se vio una gran diferencia de concepción. Jugué mi mejor partido, muy concentrado, acertando en las marcas y en los pases, prácticamente sin recordar mi falta de entrenamiento y el cansancio laboral a cuestas.  La dinámica del partido fue completamente distinta a lo que estamos acostumbrados a ver en nuestro futbol, ya sea en el futbol mayor o en las ligas amateurs. Fue prácticamente un juego de ajedrez, donde las piezas se limitaban a recibir y dar pases hasta llegar al arco contrario. Nadie, excepto yo, trasladaba la pelota. Eso genero fastidio en el DT y en mis compañeros, pero les aseguro que mi traslado no era exagerado, utilicé el mínimo de tiempo para generar un espacio y otorgar el pase. Constantemente el entrenador daba indicaciones técnicas, parecía que jugaba más él, que nosotros. Lógicamente muchas de las indicaciones no logré comprenderlas. Cuando me pregunté ¿Por qué no? Subestime pensando: “el futbol es solo un deporte, va más allá de una cultura o un idioma”. Terminó el entrenamiento y me recomendaron unirme a las pretemporadas de la liga local en diciembre, agradecí y me volví exhausto caminando a casa. En un principio sentí desazón, le habían mostrado un dulce a ese niño que llevo fuera. Obviamente esa sensación duro poco, fue una prueba muy exigente, y creo ser una persona que interpreta sus propios limites.

La vertical no siempre sale bien…

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Siempre me río de los que se sacan este tipo de fotos, ahí me tienen..

He recibido muchos comentarios acerca del blog, y del viaje en si. Desde ya, todos ellos muy calurosos. Pero no podría quedarme tranquilo sin antes aclarar algunas cosas que me dan vueltas por la cabeza.  Gratamente me han dicho cosas como “sos un ejemplo”, o “muchos quisiéramos hacer lo que haces vos, pero no todos tenemos el coraje”. Vamos por partes. Acepto mi valentía en cuanto a pelear por lo que deseo, en este caso este viaje, en otros momentos fueron otros objetivos. Yo no me creo mejor o peor persona por  “largar todo a la mierda” y emprender un viaje. Al fin y al cabo, no estoy haciendo mucho por cambiar este mundo y soy consciente de ello. No es necesario venirse hasta acá para sentirse bien con uno mismo. Existen, para mi, muchas otras formas loables de poder hacerlo.  A mi me llena de orgullo cuando alguien que conozco decide hacerse cargo de sus sueños y pensamientos, y lucha por ello. Todos, absolutamente todos, tenemos nuestra “vuelta de tuerca”…

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